La imaginación no es lo contrario de lo real: es una función cerebral concreta, medible y entrenable. La llamamos la pantalla mental.
Haz la prueba: cierra los ojos e imagina un limón. ¿Lo ves con color y brillo, casi como si estuviera delante? ¿O sabes que está ahí pero no aparece ninguna imagen? Entre esos dos extremos hay un abanico enorme, y durante mucho tiempo nadie preguntó por él. Cada persona asumía que los demás imaginaban igual que ella.
Un rango que va de todo a nada
La psicología descubrió que la viveza de la imagen mental varía muchísimo. En un extremo, la hiperfantasía: imágenes internas casi fotográficas. En el otro, la afantasía: personas que no generan ninguna imagen visual voluntaria —y que a menudo funcionan perfectamente, pensando de otras maneras. Todo esto se puede medir con cuestionarios validados como el VVIQ.
Existe la afantasía congénita: personas sin imaginería visual voluntaria. Su descripción confirmó que la “pantalla mental” es una función concreta y variable, no una forma de hablar.
Zeman, Dewar & Della Sala, 2015 · CortexImaginar es casi percibir
Lo fascinante es que imaginar una escena activa muchas de las mismas áreas cerebrales que percibirla de verdad. Por eso la imaginería es tan potente: es un ensayo interno que el cerebro trata, en parte, como experiencia real. Es la base de la visualización deportiva, de muchas técnicas terapéuticas y —esto nos interesa— del trabajo intuitivo, porque la pantalla mental es el lugar donde “aterriza” la información que percibimos sin palabras.
La imaginería visual comparte buena parte de la maquinaria neuronal de la percepción visual real: imaginar y ver activan circuitos solapados. La imaginación es una simulación perceptiva.
Pearson, 2019 · Nature Reviews NeuroscienceSin pantalla mental no hay dónde recibir la información. Entrenar la imaginería es preparar la superficie donde el inconsciente proyecta.
Se puede desarrollar
Aunque haya una base individual, la nitidez y el control de las imágenes mentales mejoran con la práctica: ejercicios progresivos —de un objeto simple a una escena multisensorial completa— aumentan la viveza con la que “ves” por dentro. Es un músculo. Y como todo músculo, responde al entrenamiento constante mucho mejor que al esfuerzo puntual.
Referencias
- Zeman, A., Dewar, M., & Della Sala, S. (2015). Lives without imagery – Congenital aphantasia. Cortex, 73, 378–380.
- Pearson, J. (2019). The human imagination: the cognitive neuroscience of visual mental imagery. Nature Reviews Neuroscience, 20(10), 624–634.
- Marks, D. F. (1973). Visual imagery differences in the recall of pictures. British Journal of Psychology, 64(1), 17–24.
Divulgación con fines informativos. No sustituye consejo médico ni psicológico.
SIMBÓLICA